La magia de Gaudi


Querido Mies:

Me gustaría contarte sobre mi visita al Parque Güel. Llegamos alrededor de las 18:00 de la tarde, cuando el sol cae, lo que los fotografos llaman la hora dorada. La idea era acceder desde el punto más alto e ir descendiendo a medida que atravesábamos el inmenso lugar. Luego de subir innumerables escaleras (manuales y mecánicas) llegamos. Tomamos unos segundos para recuperar el aliento y contemplamos una vista inmejorable a vuelo de pájaro de Barcelona. Todo se veía tan pequeño y claro a la vez.

Tomamos un sendero zigzagueante y comenzamos el descenso. Aromos florecidos y flores silvestres enmarcaban el camino, empezamos a acelerar el paso ya que la noche se avecinaba. Luego de 20 minutos vimos la gran explanada y nos dirigimos hacia ella. Había parejas ejercitando, turistas deambulando y un grupo de estudiantes jugando a la pelota. Nos sentamos en el famoso banco ondulado recubierto por coloridos fragmentos cerámicos y disfrutamos el ocaso.




Dear Mies,

I would like to write you about the time we visited Parque Güel. We arrived around 6 o´clock, just minutes before the sun setting, what photographers known as the golden hour. The idea was to approach the highest point and then scroll down through the enormous park. After we took what felt like a hundred stairs we reached the top. We spent a few minutes to catch our breath and contemplate the unbeatable Barcelona skyline. Everything looked so tiny yet clear.


Through a zigzag path we descended.  Bloomed Aromos and wild flowers flanked the way; we speeded up the paste as the night was coming. After 20 minutes we saw the huge esplanade and walked towards it. There were couples running, tourists wandering around, and a group of students playing football. We sat in the famous curved bench covered by colorful ceramic pieces and enjoyed the magical sunset.



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